Monday, October 31, 2011

Paradiso y Los Espejos Velados

Como ya lo he mencionado antes, Borges no es uno de mis autores favoritos, sin embargo, cuando leo relatos, ensayos y poemas como los que se encuentran en El hacedor, me hace pensar tanto sobre la vida humana. Sus posiciones sobre Dios y sobre la existencia humana y el hecho de que nadie realmente sabemos quién somos o de dónde venimos, me hace ver la vida de una manera distinta a la que estoy acostumbrada, y tal vez esto es lo que quiere hacer Borges. No sé. Y más aun, su obsesión con los espejos es muy obvia dentro de este cuento y se presenta de una manera muy misteriosa, casi con una especie de espanto. Entonces, voy a mencionar unos cuentos en donde veo esta temática. Por ejemplo, en Paradiso, XXXI, 108, el narrador está hablando de la cara de Cristo y cómo su rostro nunca es grabado detalladamente y menciona que “Tal vez un rasgo de la cara crucificada acecha en cada espejo; tal vez la cara se murió, se borro, para que Dios sea todos” (48). Aquí, nos presenta con la idea de que Dios es todos, y que cada vez que la humanidad se enfrenta a un espejo, está el reflejo de Dios. Esto puedo ir mano a mano con el dicho de que Dios hizo a la humanidad semejante a su reflejo y por lo tanto, en este aspecto esto tiene sentido. Sin embargo, en otro de sus relatos, Los espejos velados, este reflejo de la humanidad no tiene el mismo tono acerca del reflejo. Al contrario, aquí el reflejo causa temor: “(…) yo debí contarle una vez el de los espejos y dicté así, el 1928, una alucinación que iba a florecer el 1931. Ahora, acabo de saber que ha enloquecido y que en su dormitorio los espejos están velados pues en ellos ve mi reflejo, usurpando el suyo, y tiembla y calla y dice que yo la persigo mágicamente” (21). Dentro de los espejos que están velados, el reflejo ya no le pertenece a la persona quien se afrenta al espejo, sino, le pertenece a otra persona, que en este caso, puede ser la persona amada. Entonces, en este relato, Dios no puede ser todos porque la imagen de esta mujer ya no es reflejada.         

Monday, October 24, 2011

Pensamientos sobre dos cuentos

La primera redacción de Otras Inquisiciones me pareció un ensayo muy interesante. En “La muralla y los libros,” Borges redacta que el primer emperador de China, Shin Huang Ti, ordena “que se quemaran todos los libros anteriores a él,” básicamente estableciendo que quiere que la historia de la China antigua se borre. Por lo tanto, esto significa que su imperio traerá una era nueva donde él será la figura más poderosa, no solo por su título, sino también porque este acto destruirá el conocimiento y la sabiduría inculcada por las figuras poderosas antes de él. Entonces, este emperador sabe muy bien que lo que está causando al quemar estos libros, es que la gente renuncie “(…) a la memoria de su pasado, mítico o verdadero.” Con esto, la gente no tiene la oportunidad de aprender sobre sus pasados y más aun, ahora su conocimiento ha sido limitado porque los libros contienen las riquezas de la vida (en el sentido que los libros mismos son la vida, son la historia, la sabiduría, el conocimiento, etc.).
Otro ensayo que me pareció muy interesante fue “La flor de Coleridge” porque presenta el concepto del autor y el hecho de que este toma cosas del pasado o de autores anteriores, para crear sus obras. Borges cita a Shelley que dice que “todos los poemas del pasado, del presente y del porvenir, son episodios o fragmentos de un solo poema infinito, erigido por todos los poetas del orbe.” Esta cita es una de las más directas que Borges ha empleado sobre el tema del autor y su propósito. También se presta al relato de “la muralla y los libros” porque de una manera u otra, aunque los libros sean quemados, la historia será repetida a través de diferentes recursos, como la oralidad, las escrituras, etc. Por lo tanto, en la cita de Shelley tenemos la esencia de que todas las ideas vienen de un mismo lugar o más bien un mismo pensamiento, pero, ¿Cuál pensamiento es este? En referencia al ensayo de “Magias parciales del Quijote,” ¿Qué es lo ficticio y qué es lo real?   

Monday, October 17, 2011

Reflexiones de Borges

            Esta semana voy a escribir acerca de La muerte y la brújula de Jorge Luis Borges. Lo que más me atrae a este cuento es la forma en que trabaja el criminal (Scharlach) sus escenas de crimen y como crea estas muertes tan astutas con el mero propósito de enganchar al detective (Lönnrot) a este caso. Así, él se asegura de que él no tenga que ir en busca de su víctima, sino al contrario, su víctima lo encuentra a él. Por último, en cada escena del crimen, el asesino deja una nota: “La primera letra del nombre ha sido articulada (…) La segunda letra del nombre ha sido articulada (…) La última de las letras del nombre ha sido articulada” (168, 170, 173). Sin embargo, esta última no es la última, sino un truco para desviar a los policías y detectives del caso. En fin, el cuento termina de una manera muy poderosa pero a la vez misteriosa; Scharlach deja al lector con un mensaje directo hacia los filósofos: “En esa línea se han perdido tantos filósofos que bien puede perderse un detective” (184). También crea el misterio a través de la muerte de Lönnrot al decir que “Para la otra vez que lo mate…” (184). Entonces, aquí, Borges a logrado criticar a los filósofos a través de su personaje y los pierde en una línea recta, cuyo simbolismo es importante para la obra Borgeana. Las líneas rectas pueden ser como los círculos, porque abarcan una continuación de la vida, sin embargo, la línea para y por lo general, no representa la eternidad, más bien representa el camino. Y es por esto, que el detective puede perderse aquí, porque ha decidido formar parte de este camino/ “laberinto” que no tiene salida. Por lo tanto, su muerte es la pieza elemental que necesita Scharlach para completar su crimen. Sin embargo, no estoy muy segura porqué dice “para la otra vez”, ¿Cuándo va a haber otra vez? ¿Será que Lönnrot simplemente representa a una masa en busca de criminales que logra resolver los crímenes, pero no a un nivel público? A lo mejor lo que quiere Borges de esto es crear un cuento donde la psicología y las matemáticas (hasta cierto punto) dominan esta atmósfera misteriosa.               

Monday, October 10, 2011

El Zahir

El Zahir se me hizo un cuento muy interesante porque Borges se refiere a Borges en el cuento; así que da la posibilidad de que sea él el personaje principal/narrador, o que sea otra persona que simplemente se refiere a este autor. En este cuento, se juega mucho con la inclusión del lector, por ejemplo, el narrador nos deja saber que estaba interesado en Teodelina Villar a través de una cita breve donde dice: “Quizá ya lo haya sospechado el lector” (121).  Entonces, todo el relato es interrogado por cuestiones como la anterior. Hay un momento donde me perdí porque el narrador comienza a decir que en esos días decidió escribir un cuento y me pareció que era Borges mismo explicándole al lector los pasos que se toman para escribir y terminar esta escritura. Por lo tanto, la voz de Borges me pareció muy presente en este cuento, obviamente está presente en todos sus cuentos, en fin, él es el autor; pero en este cuento más que en otros, Borges se involucra en la vida de sus personajes. Esto nos lleva a otra característica Borgeana que es que él escribe de una forma autobiográfica.
Pasando a otro tema interesante, y quizás el más interesante de este cuento, y que lleva su título, el simbolismo del Zahir. A continuación, citare los momentos claves de este cuento que dan (hasta cierto punto) la simbología de Zahir: “Pedí una caña de naranja; en el vuelto me dieron el Zahir; lo miré un instante; salí a la calle, tal vez con un principio de fiebre” (122); “(…) pedí una caña y la pague con el Zahir” (124); “(…) cuya imagen acaba por enloquecer a la gente” (127); “Ya no percibiré el universo, percibiré el Zahir” (131); “Otros sonaran que estoy loco y yo con el Zahir” (131); “Quizá yo acabe por gastar el Zahir a fuerza de pensarlo y de repensarlo, quizá detrás de la moneda esté Dios” (132). Entonces, en la primera cita, sabemos que este Zahir trae un misterio con el porqué su dueño desde luego, siente los síntomas de la fiebre. Esto establece que no se siente “normal” pero no sabe la razón, cuando de deshace de esta moneda, trata de no pensar en ella, pero se le hace imposible. Por lo tanto, sabemos que la moneda lo tiene poseído, cosa que se ejemplifica en la cita de la página 27, porque enloquece. En fin, este narrador protagónico (que puede ser Borges) termina alabando al Zahir y es la razón por la que vive; irónicamente también nos da la opción de que puede ser Dios. Por lo tanto, este Zahir representa una pieza de enloquecimiento y una entrega total del alma a algo material. Si lo conectamos con el materialismo de la vida, tal vez puede representar a todas las cosas materiales que la humanidad termina por alabar sobre cualquier otra cosa.

Monday, October 3, 2011

El Sur


            Ya sabemos que Borges no es uno de esos autores que se enfoca en la identidad, sin embargo, creo que en su cuento “El Sur”, este es su enfoque. En este cuento, el protagonista “se sentía hondamente argentino” (219) y esto es mencionado al principio, así que desde luego se sabe que este cuento se va a enfocar en la identidad argentina. Entonces, el mito fundacional de la argentina es representado por el gaucho que es un criollo de las pampas. El protagonista, Juan Dahlmann, representa al hombre criollo que tiene sangre argentina y europea; tiene un encantamiento con el sur, donde vivía el gaucho, alaba a la llanura y detesta la ciudad, creando el concepto de Sarmiento de civilización versus barbarie.  Su enfermedad es el pretexto perfecto para regresar a ese pasado mítico donde él termina en duelo con un compadrito (que puede ser un gaucho “fracasado” que ha regresado a la pampa después de quedar desilusionado con la ciudad). Más aun, este duelo se puede ver como una representación de la batalla entre la vida y la muerte que Dahlmann está experimentando.  Lo más interesante del duelo podría ser que el hombre viejo, el viejo gaucho que estaba en la esquina de este local es quien le ofrece el cuchillo a Dahlmann. Entonces, aquí el protagonista logra convertirse en ese gaucho del pasado que siempre ha anhelado ser. “Era como si el Sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el duelo” (230). Irónicamente, es por esto que el protagonista viaja al sur en sus sueños, porque es allí donde el quiero morir porque es con lo que más se siente conectado.
Más aun, pasando a otro tema muy típico de Borges que es el de su obsesión con la dobles del humano. En la página 225, el narrador nos informa que Dahlmann: “(…) era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres”. Entonces, ¿Por qué esta obsesión con el otro? No solamente en este cuento, pero en muchos de los que se encuentran dentro de Ficciones (y estoy segura que en otras obras), sentí que Borges experimentaba con esta sensación de lo doble, el espejismo y los sueños dentro de los sueños, etc. Por lo tanto, regresando a “El Sur”, en el sueño, Dahlmann obtiene lo que siempre ha querido, y en su realidad, no tiene nada más que aspectos negativos. Bueno, creo que por ahora dejare esto así, porque hay tantas cosas que se pueden decir de este cuento, como todos los cuentos de Borges.